Etiquetas

Mostrando entradas con la etiqueta Recetas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Recetas. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de noviembre de 2011

La novena de Plato Hondo

En el 2009, el libro de los Récords Guinnes renovaba una hoja dedicada a un manjar de la pastelería. En Villeurbanne, cerca de Lyon se elaboró el mayor Tiramisú del mundo de 1.075, 92 kg. Luego de la foto, el clásico postre en capas se repartió en porciones que fueron vendidas con el objetivo de recaudar fondos para realizar diversas obras benéficas.

Pero a pesar de que la máxima expresión de este plato tuvo lugar en Francia, su historia se remonta a Italia sin ningún tipo de objeciones aunque las ciudades Toscana y Véneto se disputan la paternidad de este manjar. Sin embargo, las dudas empiezan cuando se intenta saber en qué época vio la luz este postre.

Dos versiones totalmente diferentes entrecruzan al Tiramisú aunque según los entendidos en la materia, la más antigua es la que toma más fuerza y credibilidad.

La primera teoría afirma que el primer ejemplar de este clásico nació a finales del Siglo XVII en Siena. Parece que el ostentoso duque de Toscana, Cosimo III de Medici amante de los dulces fue el primer privilegiado en probar este postre por eso en un comienzo se lo bautizó como Sopa del Duque.

El éxito fue tan rotundo que trascendió a la corte de Florencia donde los artistas e intelectuales supieron valorar esta delicia. Cuando llegó a Valencia, los residentes de esa región le atribuyeron propiedades afrodisíacas por lo que consumían el manjar el grandes cantidades. Luego, el plato recorrió toda Europa con el mismo éxito.

Pero tres siglos después nace la segunda leyenda que intenta apoderarse de la autoría del postre. Según esta hipótesis, el Tiramisú es un manjar de la modernidad que pertenece a la cocina italiana. Además afirma que el queso Mascarpone con el que se lo identifica inexorablemente no era un ingrediente de la receta original.

Entre otras cosas, los que sostienen esta versión afirman que el plato tiene origen en la región de Véneto situada al Noreste de Italia en los años '50. Curiosamente, los burdeles característicos de esa región fueron los que acunaron a este manjar. Como el dulce era fortalecedor y permitía mantener despierto por más tiempo a los trabajadores de esos sitios resultaba una opción valedera.

En 1968 el postre trascendió la barrera de los prostíbulos. El Tiramisú artesanal realizado por el chef Alfredo Beltrane llegó a los restaurantes Toulá donde se apoderaron de la receta original que se consume en la actualidad.

El postre italiano furor en distintas partes del mundo contiene vainillas, huevos, azúcar, café, vino Oporto o Marsalla, chocolate, cacao y el discutido queso Mascarpone con el que se lo identifica fuertemente en estos tiempos.

Ahora estamos en condiciones de elegir la versión que nos parezca más valedera. Mientras tanto no podemos desaprovechar la oportunidad para ponernos a preparar este manjar.

domingo, 6 de noviembre de 2011

La octava de Plato Hondo

En la actualidad estamos atravesados por el Efecto Hamburguesa. Se denomina con ese curioso nombre a la utilización de hectáreas en la selva brasileña por parte de las grandes empresas productoras de carnes que transforman esos bosques húmedos en pastizales para tener ganado vacuno. La mayor parte de esa materia prima está destinada a la elaboración de Hamburguesas.

Es imposible no reconocer el éxito que tiene este plato a nivel mundial. También es inevitable disociar este manjar con los afamados locales de comidas rápidas que se asientan en distintas partes del mundo. Las Hamburguesas son casi un símbolo de la cultura norteamericana caracterizada por consumir alimentos de paso que no requieran demasiada elaboración y pueden comerse en poco tiempo. Parece que este maravilloso invento hubiera nacido en esas tierras. Sin embargo, la historia nos permite corroborar que este clásico tiene una historia mucho más rica rodeada de aristas que la hacen más entretenida aún.

Algunos amantes de la gastronomía tienden a pensar que la Hamburguesa nació en cuna alemana ya que su nombre se debe a la ciudad de Hamburgo. Justamente, los marinos de esa ciudad fueron los encargados de llevarla a las tierras de Nueva Jersey donde comentaban asombrados sobre un filete de carne molida que los había capturado en el Siglo XIX. El éxito fue rotundo: EE.UU lo adaptó, lo popularizó e hizo un culto de ese plato. Pero antes de que los alemanes y los norteamericanos disfrutaran del placer de saborear ese manjar, otras civilizaciones tuvieron el privilegio de probarlo.

Muchos siglos antes, las tribus mongolas le suministraban a sus jinetes unos bollos de carne molida que obtenían de la caza de animales proveniente de una travesía por los pastizales de Rusia. Al picar la carne y realizar esos bollitos compactos lograban que el alimento rindiera más y sirviera así para mantener a más personas. Se dice que ese plato rudimentario es el antecesor de las actuales Hamburguesas.

Con este concepto de ahorro, rapidez y poca cocción combinado con sabor, este plato se difundió en diferentes partes del mundo que rápidamente la adoptaron como parte de su cocina. El paso del tiempo hizo que se le incorpore a la carne diversos ingredientes que le aportaban un abanico de sabores.

Para elaborar hamburguesas tradicionales se necesita tan sólo carne picada en forma de filete que puede ser fritada o cocinada a la parrilla. Muchos chefs le incorporan al bollo de la preparación perejil, ajo, pimienta y otras especias. En caso que este manjar se prepare en sandwich se le suele agregar hojas de lechuga, rodajas de tomate, aros de cebolla y láminas de queso.

El ingenio hizo que se tomara la Hamburguesa de carne original y se elaboraran otras versiones vegetarianas, de soja, de pollo o de cerdo de acuerdo a los ingredientes que se tuvieran a disposición o del gusto del comensal.

Más allá de que este plato no pertenezca al inmenso listado de creaciones argentinas nuestra sociedad disfruta ante la presencia de este manjar. Sólo nos queda hacerle honor a este clásico, prender el fuego y ponernos a cocinar.

domingo, 30 de octubre de 2011

La séptima de Plato Hondo

Siempre encontramos una buena excusa para tomar Helado. Pero es cierto que cuando se acerca el verano y el sol comienza a picar con más fuerza, las ganas de probar este manjar se acrecientan. Si resulta casi una misión imposible encontrar una persona que no lo conozca, aún cuesta más toparse con alguna otra que no le guste este postre.

El Helado resulta inoxidable al paso del tiempo. Como suele suceder con la mayoría de los platos clásicos cuesta encontrar una única versión sobre su origen. Lo que sí está claro es que para hallar sus inicios debemos remontarnos a tiempos muy remotos.

Muchos estudiosos de la gastronomía sostienen que este manjar se remonta a los romanos quienes preparaban un postre llamado Sorbete. Parece que Nerón era tan amante de esta receta que hacía traer nieve; la que mezclada con miel y fruta daba como resultado este plato. Sin embargo otros entendidos señalan que los chinos ya lo preparaban mucho antes utilizando un procedimiento similar.

Con el transcurso del tiempo, este postre se modernizó paulatinamente. Cada civilización a la que llegaba este manjar le aportaba su estilo propio. Se dice que Marco Polo fue el encargado de difundirlo en Italia. Luego, ese país fue el encargado de divulgarlo en todo el mundo por eso muchas personas le atribuyen a Roma la creación de este postre..

Pero para poder preparar este manjar dulce era necesario disponer de nieve para su conservación ya que las heladeras y los congeladores que facilitan esta tarea llegaron recién con la modernidad. Por esa razón, probar esta receta estaba reservada para la elite, generalmente reyes o personas vinculadas con la aristocracia.

Nuestro país pudo conocer el Helado recién en el Siglo XIX. Los primeros lugares en servir este plato dulce fueron el Café París, el Café de los Catalanes y el Café de las Armas. Debido a su éxito y su rápida expansión aparecieron progresivamente las múltiples heladerías encargadas de acrecentar el fenómeno.

Está claro que en la actualidad este postre ya no es como lo conocían las antiguas civilizaciones. Pero la esencia está intacta. Basta con mirar las carteleras de la infinidad de heladerías artesanales que tenemos a la vista para darnos cuenta de la amplia variedad que existe: desde los sabores clásicos para los más convencionales hasta los más sofisticados para los comensales más exquisitos. Pero también se encuentran los helados industriales que podemos hallar en los supermercados que poseen saborizantes artificiales y más conservantes que los anteriores. Pero más allá esta diferencia, la elaboración básica de este manjar cuenta con leche, azúcar, crema de leche y huevos. Los distintos ingredientes que le agreguemos determinarán el sabor que tendrá el producto final.

Elaborar un Helado está al alcance de cualquier persona que tenga ganas y que disponga de la materia prima necesaria. No dejemos pasar más el tiempo y pongámonos a disfrutar de esta delicia antes que se nos derrita.

domingo, 23 de octubre de 2011

La sexta de Plato Hondo

Cuando pasamos por las vidrieras de los grandes negocios podemos ver algunos árboles y adornos navideños. Aunque cueste creerlo estamos próximos a las celebraciones de Noche Buena. Ésta siempre suele ser una excelente ocasión para los amantes de la cocina que aprovechamos para demostrar nuestros dotes culinarios o por lo menos intentamos agazajar a nuestros familiares y amigos.

Uno de los reyes de esa mesa es sin dudas el Vitel toné, un plato de sabores intensos que conquista a cualquier comensal. Pero a pesar de relacionarlo fuertemente con las celebraciones de Navidad y Año nuevo, a medida que pasa el tiempo este manjar se acentúa cada vez con más fuerza en cualquier celebración o comida importante.

Al ser un plato frío es ideal para el verano. Además se trata de un manjar fácil de preparar aunque su proceso requiera un poco de dedicación y tiempo. Pero a pesar de remarcar sus virtudes no podemos dejar de reconocer que también se trata de una receta cara, privada para las personas que puedan realizar un gasto de dinero considerable.

No está demás tener presente que el Vitel Toné consiste en lonjas de peceto de ternera que puede ser hervido o cocinado en el horno. Su sabor intenso lo aporta la salsa espesa con la que se rocía la carne que resulta de mezclar atún, mayonesa, alcaparras, anchoas, sal, pimienta, vinagre, aceitunas negras y crema de leche. También se puede optar por incorporarle mostaza para acentuarle su sabor. El secreto está en dejar descansar el plato varias horas en la heladera con para que la carne se impregne de todos los sabores que le aporta el aderezo.

Como suele suceder en la gastronomía, los clásicos suelen estar atravesados por varias versiones. Cuesta encontrar un único origen o única voz sobre su historia. El Vitel Toné es un claro ejemplo de esta tendencia. Se tiene la certeza que es un plato que proviene de Europa. Muchos expertos aseguran que este plato empezó a consumirse en tiempos que coincidían con el Imperio Romano mientras que muchos otros dicen que este manjar se comenzó a saborear tiempo después.

En cuanto al lugar de nacimiento hay una disputa entre franceses e italianos. Algunos afirman que el Vitel Toné nació en Francia ya que su nombre deriva de un vocablo de ese idioma que significa carne de ternera. Sin embargo, otra versión más argumentada asegura que se trata de un plato de tradición y origen italiano que vio la luz en la región de Piamonte donde se lo conocía con el nombre de Vitello Tonatto o ternera atunada.

A pesar de este enredo de versiones encontradas, de algo no hay dudas. La historia dice que el plato llega a nuestro país gracias a la inmigración europea proveniente de Italia. De hecho, Argentina integra el ranking de fanáticos de este manjar, lo que no hace más que constatar este dato. Lo cierto es que fuera de Sudamérica cuesta encontrar este plato en las mesas.

Probablemente estamos empezando a sentir que se nos hace agua la boca. Si es así, esta es la oportunidad perfecta para ponernos a cocinar este manjar y deleitarnos.

Aprendé a preparar un Vitel Toné en pocos pasos:

domingo, 16 de octubre de 2011

La quinta de Plato Hondo

La cocina desprende una variedad de aromas irresistibles. Es muy agradable para nuestro olfato poder impregnarnos de distintas fragancias como el inconfundible olor a brasas que anticipan un rico asado o el perfume a especias que desprende una deliciosa salsa. Pero en la pastelería también encontramos aromas agradables como el que se percibe de los Scones recién horneados, unos manjares que pueden alegrarnos tanto una merienda como también un desayuno o un tentempié.

Si pensamos en estos bocaditos es inevitable que nos remitamos a Inglaterra, país en el que están entrañados formando parte de su ADN. Al seguir adentrándonos en la historia, inmediatamente nos podemos imaginar un reloj que marca las cinco de la tarde, la hora tradicional por excelencia para deleitarse con una rica merienda. Además podemos pensar en una enorme mesa de estilo con una tetera y un recipiente con estos deliciosos scones. Si dejamos volar aún más la imaginación podemos ver en su cabecera a la reina Victoria, como aseveran algunos documentos históricos de la época.

Pero en realidad, antes de viajar a Inglaterra, los scones vieron la luz en Escocia a fines del Siglo XVI. Algunos historiadores afirman que la palabra Scone tiene vinculación con la frase "Stone of destinity" que hace alusión al lugar donde fueron coronados los monarcas. Sin embargo, otros disienten y opinan que el vocablo deriva de la palabra alemana Schoonbrot que quiere decir pan de textura fina o de Sconbrot que hace referencia a un pan fino de suave textura.

Más allá de esta diferencia de criterios, no está demás recordar que estos bocaditos son unos panes similares a la galleta americana con más grosor. Los podemos encontrar como bollitos redondos más irregulares o más perfectos, según el gusto del cocinero. Pero también, los más osados suelen optar por darle un formato triangular respetando la misma preparación.

Si al verlos apreciamos su color dorado del exterior y al probarlos comprobamos su textura suave, podemos tener la certeza que estamos frente a unos increíbles scones. Su elaboración es muy sencilla. Con un poco de harina leudante o polvo de hornear, azúcar, manteca, huevo, crema de leche y un golpe de horno podemos tener en nuestra mesa estos ricos manjares de apariencia dorada por fuera y textura suave por dentro.

En actualidad, muchos chefs ambiciosos no se conforman con presentarlos solos y optan por rellenarlos con frutas secas, mermeladas, quesos o dátiles. Incluso algunos prefieren adaptar esta receta y elaborar scones en diferentes versiones saladas.

Quedó demostrado que hay variantes para todos los gustos. Sólo hay que poner en práctica la imaginación o simplemente ponerse a cocinar.

A continuación, aprendé a preparar unos Scones tradicionales:

lunes, 10 de octubre de 2011

La cuarta de Plato Hondo

Lentamente los días frescos le dejan el paso a los más calurosos. Pasamos las hojas del calendario y nos damos cuenta de que el verano está cada vez más cerca. Cuando las temperaturas son elevadas y el calor nos agobia, en lo último que pensamos es en ponernos a cocinar. Cuando llega ese momento deseamos estar lejos del calor del horno, las ollas y los sartenes. En muchas ocasiones la hora de la comida se transforma en un inconveniente.

Una de las mejores opciones para escapar despavoridamente de los fuegos de la cocina son las ensaladas, sobre todo cuando se trata de aquellas que no requieren una cocción previa de alimentos. Por todos esos motivos, la ensalada Waldorf resulta una excelente alternativa para escapar de todos esas trabas y deleitar a nuestros comensales con una opción rica y rápida.

Tenemos la certeza de que este plato apareció por primera vez en 1893 en el hotel Neoyorquino Waldorf, de ahí deriva su nombre. En el colectivo de la gastronomía se le otorga el crédito de esta receta al chef de ese hotel Oscar Tschirky aunque la autoría de sus creaciones aún está en el terreno de la incertidumbre. En 1896, este manjar apareció en su libro de cocina The cook book by Oscar of de Waldorf, lo que permite darle prestigio al suizo.
Pero además de esta receta, este cocinero reclama la creación de otros platos servidos en ese hotel como los Huevos a la benedictina.

Pero a diferencia del dilema de su origen, la elaboración de esta ensalada es muy concreta. Con una base de mayonesa, frutos secos, trocitos de manzana , apio, pimienta, repollo y un poco de lechuga podemos deleitarnos con este plato.

En línea con esto, hay quienes le colocan algunas pasas de uva o le incorporan diferentes variedades de quesos al aderezo."Nosotros en nuestro local elegimos incorporarle roquefort para agregarle un sabor extra", confiesa Laura, una camarera del restaurante Moka, ubicado en San Telmo. Como apreciamos, eso queda totalmente a gusto del comensal o del cocinero.

Si somos verdaderos amantes de la gastronomía y disponemos de un poco de tiempo, algo que no abunda en la actualidad, podemos preparar nosotros mismos el aderezo con un mixer o una licuadora. Si por el contrario no disponemos de ese diamante en bruto o no tenemos tan incorporado el hábito de cocinar podemos utilizar una mayonesa comprada.

Ahora sólo nos queda salir a comprar los ingredientes y ponernos en campaña para elaborar esta sabrosa ensalada. Practiquemos para no fallar en el verano. Ningún comensal se nos va a poder resistir.

domingo, 2 de octubre de 2011

La tercera de Plato Hondo

Para muchos, los días de lluvia significan melancolía o nostalgia. Por el contrario, algunos otros tomamos una postura más activadora y creemos en que no hay mejor plan que ponerse a cocinar tortas fritas mientras apreciamos las gotitas que caen sobre nuestra ventana o escuchamos el ruido que provocan los truenos.

Además de asociarlo indefectiblemente con la lluvia, este plato demostró ser un compañero inseparable del mate. Resultan una excusa perfecta para reunirse en familia: mientras las anécdotas fluyen podemos ver como estos exquisitos bocaditos desaparecen progresivamente de nuestro plato de presentación.

Estos manjares tienen múltiples ventajas. Una de las principales es su fácil elaboración: con tan sólo harina, sal, agua, azúcar, levadura y un poco de aceite o grasa podemos disfrutar de estas tortitas en poco tiempo. Su masa es similar a la del pan común con un leudado más corto lo que facilita nuestra tarea y permite que cualquier persona se encuentre apta para elaborarlas. Como si esto fuera poco, contamos con la certeza de que van a ser un éxito para cualquier oportunidad ya que resulta difícil encontrar una persona que pueda resistirse a probar una.

Cuesta imaginarnos un lugar de nuestro país en el que no tengan ninguna referencia de este plato. Sin embargo, para sorpresa de muchos, las tortas fritas nacieron en cunas lejanas a Argentina.

Para encontrar sus raíces tenemos que retrotraernos muy atrás en el tiempo. Se puede afirmar que su origen es alemán pero los encargados de transportar esta receta a América fueron los árabes y los españoles en la edad media.

Nuestro país recién pudo conocer el sabor de las tortas fritas en 1878, cuando los alemanes de Volga mostraron la herencia de sus ancestros y cocinaban estos manjares llamados Kreppel. Inmediatamente el plato fue un éxito y quedó instalado por toda la población argentina que lo adoptó como un elemento tradicional de su cultura.

El nombre que se mantiene en la actualidad es una adaptación a la denominación con las que se las identificaba en Europa Central. Fueron ellos los encargados de traducir el vocablo al español como masa frita.

Como todas las recetas, el paso del tiempo hace que se le agreguen algunos ingredientes como chocolate, dulce de leche u otros dulces. Pero de cualquier manera, la elaboración se mantiene inalterable al paso del tiempo, razón que legitima un verdadero clásico.

Aprendé a hacer unas exquisitas tortas fritas

domingo, 25 de septiembre de 2011

La segunda de Plato Hondo

La palabra magdalena nos remite inmediatamente a un nombre de mujer pero casi en el mismo segundo, se nos hace agua la boca al pensar en este exquisito manjar de la pastelería. El paso del tiempo no hace más que legitimar este clásico, presente en nuestros desayunos y meriendas. Se trata de esos sabores que están siempre presentes en la carta de aromas que almacena nuestro cerebro. Basta con nombrar esa palabra mágica para despertarlo.

Estos bizcochos dulces pueden ser preparados tanto por un principiante como por un experto de la gastronomía. Podemos tener la certeza de que con unos pocos ingredientes como harina, huevos, manteca, limón, levadura y azúcar; un horno y un poco de tiempo vamos a poder degustar esta verdadera delicia. Pero lo que no es tan concreto como su elaboración es su orígen, rodeado de diferentes versiones que quedan a disposición de los distintos comensales.

Parece que el rey de Polonia, Stanislas Leszczynski, quedó tan enloquecido con estos esponjosos manjares con forma de ostra que los bautizó en honor al nombre de su autora, una pequeña criada llamada Madeleine Paulmier que lo servía en su palacio. Esta leyenda data de Lorena, región de Francia donde el monarca vivía luego de haberse exiliado de sus tierras.

Pero otra hoja de la historia cuenta que su posible procedencia se remonta a la época de los peregrinajes a Santiago de Compostela. Allí, una chica de nombre Madalena les servía a los peregrinos pastelitos en forma de ostras, símbolo de ese lugar. Luego, estos bocaditos se extendieron a lo largo de todo Santiago, razón que explicaría por qué las magdalenas tienen tanto arraigo en España. Además, esta versión de los hechos también sirve para entender que la rugosidad en la parte inferior de este bizcocho tiene como objetivo imitar la textura de las conchas.


Podríamos decir que las magdalenas tienen como hijos predilectos a los Muffins y Cupcakes, dos parientes que veremos en detalle más adelante.
De naranja, chocolate o las clásicas de limón, estos manjares son siempre aceptados en nuestra cocina. Cualquiera sea la opción que elijamos, estamos aptos para preparar esta delicia e impregnar toda la casa con su aroma. ¡Manos a la masa!


domingo, 18 de septiembre de 2011

Bienvenidos a Plato Hondo

Está claro que en un espacio dedicado a la gastronomía no pueden faltar las recetas pero tampoco podemos desconocer la historia de muchos de los platos que consumimos a diario. Por eso hoy en El ingrediente esencial comienza la sección semanal Plato hondo, un sitio que nos permitirá recorrer los recovecos de las semblanzas más curiosas de algunos platos de la cocina mundial y conocer las recetas para poder preparar esos deliciosos ejemplares.
Hoy nos toca retrotraernos en el tiempo para introducirnos en la intimidad de la Ensalada César o Caesar.



¿Qué amante de la cocina no probó este manjar alguna vez? Resulta difícil pensar en esta posibilidad ya que este plato es mundialmente conocido. Su éxito y su popularidad lo lleva a estar en las cartas de muchos restaurantes del mundo, incluso en los más sofisticados. La ilusión de una historia más sorprendente llena de anécdotas que nos remonten al emperador Julio César están en el imaginario colectivo de todos los románticos de la cocina. Sin embargo, su origen es mucho más contemporáneo y no tan fantástico y espectacular como creemos.

Al tener el manjar frente a nuestros ojos muchas historias lo atraviesan pero todas tienen coinciden en otorgarle la creación al chef italiano, César Cardini.


En 1924 en la localidad de Tijuana, este cocinero poseía un local denominado Caesar's Palace. Tiempo atrás, Cardini había viajado desde su Italia local hacia esa localidad porque su peculiar ensalada había sido premiada en un concurso gastronómico. La clave de esta consagración se debía al sofisticado aderezo que al poco tiempo despertó interés en toda California. Esta versión recorrió el mundo y se transformó en la más aceptada por el colectivo de la cocina

Pero otra teoría más atractiva pone el foco en unos pilotos norteamericanos que llegaron al local de Cardini en 1930 para comer una ensalada de lechuga y tomate. La comanda parecía fácil para cualquier cocinero, sin embargo un inconveniente de último momento hizo que este ingenioso chef tuviera que improvisar algo para retener a sus comensales. Cardini recurrió a su memoria y decidió salir del paso apelando a una vieja receta que les preparaba su madre en el sur de Italia. La mezcla de lechuga romana, huevos, queso rallado, azúcar, trocitos de pan fritos con un aderezo a base de salsa inglesa, anchoas, jugo de limón, vinagre y aceite de oliva resultó infalible. En esta ocasión, el plato se lo disputan entre las ciudades mexicanas de Tijuana y Ensenada.



La receta fue un éxito y al poco tiempo alcanzó un alto grado de popularidad en otras partes del mundo. Según esta versión, el plato fue bautizado inicialmente como Ensalada de los aviadores. Al poco tiempo el cocinero italiano registró el aderezo de la ensalada que al poco tiempo una empresa adquirió los derechos y la comercializó bajo el nombre de Cardini Foods en California.
Lo curioso es que en las diferentes versiones que cruzan este manjar, se prescinde del pollo ya que en la preparación original, Cardini no optó por este ingrediente que se le agregó tiempo después.

La leyenda cuenta que César Cardini luchó para evitar que su invento incluya sal, algo que fue muy discutido posteriormente. Algunas personas que asistieron a su local cuentan que las hojas de lechuga se servían enteras para conformar una especie de colchón. El secreto para que este manjar salga bien es disponer los ingredientes apilados de manera que se evite un bodoque de ingredientes.




Por lo que vimos, la historia de este manjar está atravesado por montones de tabúes que quedan sin resolver. Lo mismo sucede con el método de elaboración de esta ensalada. En la actualidad, existen varias recetas que agregan o suprimen algunos ingredientes como la panceta, frita, huevo duro o distintas variedades de queso y mostaza. Pero la más popular consta de lechuga romana, queso parmesano, pollo, anchoas, crutones, ajo y unas gotas de salsa inglesa.

En todas sus versiones, este plato resulta irresistible para cualquier amante de la cocina. Su historia no hace más que agregar un condimento extra a esta ensalada que resulta exquisita por sí misma.






Aprendé a preparar una Ensalada César:








lunes, 22 de agosto de 2011

Los grandes inventos de la pastelería argentina

La birome, las alpargatas y la soda son algunas de las creaciones que nos adjudicamos los argentinos. Pero en la gastronomía también dejamos nuestra cuota de originalidad.



En los últimos días, un novedoso postre apareció en la carta de la confitería del club Boca Juniors para el asombro de todos los visitantes. El Fantasma de la B es la nueva creación culinaria argentina con la que los Xeneizes cargan a sus colegas de River por el descenso a la segunda categoría del fútbol local por primera vez en su historia.



Este manjar creado por el dueño de la confitería consiste en una porción de helado de crema americana acompañado de frutos rojos. Pero el ingrediente esencial lo aporta la salsa de frutilla que dibuja un fantasmita figurado sobre la bocha de helado.



Con tan sólo 20 pesos, los visitantes pueden deleitarse con este ejemplar. Lentamente, comer este postre se transformó en el primer peaje que atraviesan los turistas antes de visitar el museo Xeneize.



Pero si de originalidad se trata, basta con viajar imaginariamente desde La Boca hacia el sur del Gran Buenos Aires para encontrarse con el Postre Balcarce. Este manjar típico de nuestro país nació en una confitería llamada París, ubicada en la localidad que le prestó su nombre. Sus orígenes se remontan a 1950 cuando a Guillermo Talou, propietario del local, se le ocurrió combinar dulce de leche, bizcochuelo, nueces, batatas en almíbar, merengues, crema y coco en diferentes capas para darle vida a este postre. La receta original no contenía ningún aditivo químico, cualidad que lo hizo aún más atractivo.



A pesar que este manjar recorrió el mundo bajo el nombre Balcarce, en sus inicios se lo conoció como postre Imperial. Con los años, la marca y la receta se vendió a la empresa Postres Balcarce S.A que se encargó de rebautizarlo con el nombre con el que se lo conoce hoy en día.



En la actualidad, este manjar despierta pasiones en Argentina, Venezuela, Brasil, Paraguay, Chile, Panamá, Ecuador, Costa Rica, Colombia, Cuba, Guatemala y EE.UU. Este postre aprobó el examen de los paladares más exquisitos.



Mientras Talou elaboraba la creación en su negocio, la firma Bagley creaba las legendarias galletitas Chocolinas que al poco tiempo de su salida se instalaron definitivamente en los hogares argentinos. Debido al éxito inmediato, la empresa empezó a colocar en el dorso del paquete diferentes recetas que se podían realizar con esas galletitas. Gracias a esa iniciativa y un poco de marketing nació la inmejorable Chocotorta, infalible en reuniones, cumpleaños y casamientos.



La Chocotorta no necesita definición. Tampoco está bordeada por una historia o un anecdotario que resulte trascendental para reconstruir su historia. Alcanza con decir que consiste en un bloque informal de varias capas que se logran como resultado de la mezcla de las galletitas, queso crema y dulce de leche. El secreto no exige mucho más que eso.



Una de las principales ventajas de este manjar es que no requiere cocción y se puede elaborar con pocos ingredientes y un procedimiento sencillo.La Chocotorta nos resulta una comparación irresistible de sabores.
Pero si hablamos de manjares, no podemos dejar de mencionar el Postre Vigilante, otra creación de la que podemos hacernos cargo con orgullo.Seguramente nos cueste encontrar una delicia más sencilla que esta. Su elaboración tan sólo consiste en colocar una feta de queso cuartirolo con una rodaja de dulce encima. Ahí nace una controversia interesante: ¿dulce de membrillo o dulce de batata?








Muchos sostienen que la receta original se prepara con membrillo y que el que lleva dulce de batata en realidad se denomina Martín Fierro. En cambio otras versiones afirman que el verdadero vigilante lleva dulce de batata ya que el dulce de membrillo va acompañado por queso Mar del Plata. Lo concreto es que la combinación del queso y el dulce no es nueva. En Argentina se acostumbra comer un trozo de queso con algún dulce que varía según la región geográfica.



En cuanto a su origen y su nombre, el Postre Vigilante está rodeado de tabúes. La historia más popular indica que este manjar recibe su mote por a la denominación porteña del policía. De ahí nacen dos versiones. La primera indica que por la característica del plato, los policías del Siglo XX optaban por comerlo de pie. La segunda hipótesis afirma que su origen se encuentra en una cantina de Palermo donde solían comer los agentes de la zona.



Con tabués, estrategias, inventiva o folclore, la pastelería argentina está llena de creatividad, un ingrediente que resulta irresistible para cualquier paladar del mundo.